Aquella imagen del profesor sentado sobre su mesa dictando los contenidos ante un grupo de somnolientos alumnos que no paran de bostezar, mientras se afanan en tomar algo de apuntes, ha muerto. O al menos debería haber muerto. A la hora de plantearnos la función del profesor deberíamos desechar esos elementos arcaicos que convierten al profesor en una suerte de enciclopedia que transmite información a unos estupefactos alumnos. El profesor debe abandonar esa posición en favor de una nueva, ¿Pero cual debe ser esa nueva posición? Vivimos en la era de la información digital, el conocimiento está ahí, al alcance de un click, el problema es que de toda la información que encontramos, no toda nos sirve para adquirir ese conocimiento. De ahí que nuestro mayor problema actual sea el exceso de información sobre cualquier tema.
En este sentido el profesor debe ser un guía, debe crear el marco para que el aprendizaje se produzca. Debe enseñar a los alumnos a buscar la información, a cribar la información para llegar al conocimiento. La función del profesor es la de servir de puente entre los alumnos y el conocimiento tratando, casi de forma socrática, que el conocimiento brote en ellos mismos a través del acceso a fuentes de información. Esta es una posición que requiere mucha responsabilidad por parte del profesor. Cualquiera puede vomitar sus conocimientos para que los demás traten de asimilarlos, pero no cualquiera es capaz de enseñar a los demás a aprender. Y de eso se trata, de enseñar a aprender, de enseñar a que cada uno pueda aprender en el futuro sin necesidad de contar con un profesor, tan solo zambulléndose en esas fuentes de información. Crear, en definitiva, personas maduras capaces de buscar y seleccionar la información para enseñarse a sí mismas.
Esto implica un pensamiento crítico por parte de los alumnos, por lo que el profesor es, en última instancia, la persona encargada de despertar a sus alumnos de su letargo intelectual. Y esta función, tan poco valorada hoy en día, es la clave fundamental para crear personas comprometidas y responsables con el futuro del mundo en el que viven.

