miércoles, 4 de noviembre de 2015

Una visión crítica de la ley educativa.

Una de las cosas que más llaman la atención a la hora de hacer una lectura rápida de ambas leyes educativas, tanto la LOE como la LOMCE, es la gran carga que llevan atribuida a elementos relacionados con las desigualdades sociales y con la superación de estas para alcanzar un nivel de ciudadanos con pensamiento crítico y alto nivel de desempeño dentro de la sociedad. Sin embargo, al comprobar más detenidamente los preámbulos de ambas leyes encontramos que la carga economicista también aflora a la superficie. Si comparamos ambas legislaciones, la LOMCE es la que más palabras dedica al crecimiento personal de los ciudadanos, en comparación con la LOE que realiza más una retrospectiva y una evolución histórica de la evolución para concluir el siguiente paso evolutivo. A pesar de ello, LOMCE cuenta con aun más carga economicista que su antecesora. Es una ley adaptada a las exigencias del mercado y no a la consecución de ciudadanos libres y críticos, ¿Cómo se deduce esto?

La deducción es simple y sencilla si uno lee con detenimiento el propio texto. Aunque las palabras se centran en esa supuesta mejora de los ciudadanos y la superación de las dificultades sociales, la cuestión económica se va colando entre las líneas del texto para acabar apoderándose de todo el contenido. Ya no se busca individuos críticos, sino individuos productivos y , sobre todo, competitivos. La competitividad es una de las apuestas del sistema económico neoliberal, por ello el sistema educativo es un buen reflejo de esta, según dicen, sana competencia. La educación es concebida en el propio texto como exclusivamente un medio para acceder a puestos de trabajo, participar de la sociedad, ser competitivo incluso a nivel internacional y ser productivo y rentable en relación a lo que se invierte en tu educación.

Pero, ¿Y si yo no quiero estudiar para trabajar sino simplemente por el mero hecho de crecer personalmente? El sistema no valora esa posibilidad. Es una posibilidad real que muchas personas llevan a cabo, pero el sistema no la concibe como posible. ¿Por qué? Porque a los ojos del sistema no es productiva, rentable, útil... no sirve para nada. No sirve si lo que mueve todo el sistema es la productividad y el crecimiento económico, de ahí que todo se centre en ese enfoque al mundo laboral. No voy a entrar aquí en complejos análisis del por qué de esta situación. Simplemente realizar esa mera reflexión es suficiente para plantearse que todo nuestro sistema educativo tiene un claro enfoque; un teleologísmo economicista del que se espera que no salgas y del que impide que intentes escapar.

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