miércoles, 4 de noviembre de 2015

¿Ir a aprender o ir a que te enseñen?

Si nos planteamos cual es la función del profesorado dentro del sistema educativo, más de uno tendrá clara que la respuesta es enseñar a los alumnos todo aquello que necesites saber, ya sean contenidos, competencias o habilidades. Sin embargo, ¿Cuál es la función del alumnado? Aquí la cosa se complica, sobre todo si planteamos las cosas de forma crítica, ¿A qué va un alumno a clases? Existen dos posibles respuestas a esta pregunta: Una de ellas es a aprender, la otra es a que le enseñen. Pudieran parecer sinónimos, sin embargo tienen un pequeño matiz que es de vital importancia. Si uno afirma que los alumnos acuden a que les enseñen, están admitiendo que la labor del alumnado es completamente pasiva; simplemente absorberán todos los contenidos que el maestro les ofrezca, sean del tipo que sean. Sin embargo, si admitimos que van a aprender significa que el alumnado es el que actúa para adquirir unos conocimientos y que para ello requiere una capacidad crítica. 

Acudir a que te enseñen es peligroso, es una actitud de pasividad que permite que ese discurso dominante se siga reproduciendo. El profesor es el reproductor y el alumno es quien adquirirá ese discurso para luego reproducirlo en su momento. Sin embargo, la actitud de aprender es muy diferente, porque el profesor elimina su función de transmisor de conocimientos y se convierte en un guía crítico. ¿Qué significa esto? Que el profesor no trasmite ningún conocimiento, simplemente sirve de vínculo entre el alumno y la información, le ayuda a cribar esa información para extraer de ella el conocimiento. Viviendo en la era de la información digital es absurdo seguir memorizando contenidos, por lo que el buen profesor debería aportar el marco y las herramientas que los alumnos desarrollarán para alcanzar autonomía, pensamiento crítico respecto a lo que hacen y los resultados que obtienen y, en definitiva, aprender.

La cuestión aquí es, ¿Está el sistema predispuesto para que se de este tipo de progreso educativo? A lo largo de diferentes textos y propuestas educativas hemos visto que es algo deseable y que de hecho es algo que parece que se alienta desde los órganos educativos. Pero si tenemos en cuenta que el sistema es economicista y que lo que busca es la rentabilidad y la productividad, no el desarrollo crítico, ¿Cómo podría ser factible este método de educación? La realidad una vez más es bien diferente a la teoría. Nos encontramos ante un sistema educativo que sigue apelando al ir a la escuela para que te enseñen a hacer algo, con discurso dominante incluido, para que luego reproduzcas todo eso en tu vida diaria y resultes productivo a la sociedad. Aprender puede ser peligroso para el sistema, desarrollar pensamiento crítico puede ser peligroso para el sistema en cuanto que los alumnos y futuros productores se cuestionen su papel dentro de la sociedad y del sistema económico. Es por ello que este es un buen tema sobre el que reflexionar.

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